Asociación libre
Julio 23rd, 2009Mientras estaba de visita a mi mamá en Paraná, un perro negro se instaló en la entrada de su casa.
En la misma visita, estuve con mi hermano, que nació en 1973.
Mientras estaba de visita a mi mamá en Paraná, un perro negro se instaló en la entrada de su casa.
En la misma visita, estuve con mi hermano, que nació en 1973.
Este año, Ignacio comenzó el extenso recorrido de su vida escolar. En su primer acto público, para celebrar el aniversario de la Revolución de Mayo, Nacho fue designado escolta de la Bandera Nacional.
Así que allí fuimos, a llenar nuestros pechos de orgullo.
Algunas fotos más en el álbum.
Primer post de 2009. Espero que este sea un buen año para todos, pese a lo mal que pinta.
Nada mejor que algo de buena música. Eagles, Hotel California.
Suele ser una práctica habitual monitorear un directorio repetidamente y ver las diferencias en los tamaños de archivos para controlar la actividad de algún programa. O alternativamente, correr un programa sucesivamente y resaltar las diferencias en el tiempo.
Es posible realizar estas tareas de un modo muy eficiente utlizando watch, herramienta que es parte del paquete procps, y que está disponible en Debian GNU/Linux desde siempre.
Por ejemplo, para monitorear la evolución de un directorio:
watch ls -l
Para resaltar los cambios en cada corrida del programa, se puede utilizar el flag -d:
watch -d ls -l
Para correr el programa cada N segundos hay que utilizar -nN (por defecto, watch corre cada 2 segundos)
watch -n1 -d ls -l
Finalmente, para resaltar la diferencia en forma “pegajosa” (”sticky”), esto es, que permanezca luego que el cambio fuese detectado, hay que utilizar -d=cumulative
Otros ejemplos:
- Monitorear el directorio log para ver los cambios:
watch -d=cumulative -n1 ls -lt /var/log
- Mirar si hay nuevo email:
watch -n60 from
- Monitorear la memoria libre:
watch -n10 free -m
- Monitorear conecciones establecidas:
watch -n1 -d ‘netstat -an | grep ESTABLISHED’
Fuente: Debian Package of the Day
La educación de mis hijos es el bien más importante que puedo dejarles. Así hicieron mis padres con mi hermano y conmigo, así intentamos hacer con Florencia e Ignacio.
Esta semana Flor finalizó su paso por primer grado. Al iniciar su escolaridad, el panorama se presentaba complicado, ya que el sistema educativo público actual está muy lejos de aquél por el que transité yo hace unos 30 años. Un programa educativo deficiente, pésima infraestructura, docentes con salarios indignos y paros frecuentes, no hacen presagiar una formación adecuada para los niños.
No obstante, Flor tuvo el privilegio de contar con una maestra como Gloria Liliana Montenegro. Ha sido algo sorpresivo encontrarse con una personalidad como la de ella, quien brindó a los chicos no solo una excelente formación que superó todas las expectativas, sino que también les ofreció un trato de una calidad humana superlativa.
Pese a lo decadente de nuestra educación pública, profesionales como Gloria honran el concepto de “empleado público“, y permiten mantener la esperanza en un sistema educativo donde no todo está perdido. A pesar de los políticos de turno, personas de la talla de la “Seño” Gloria sostienen lo que queda del sistema.
Ojalá las nuevas generaciones de maestras tomen el ejemplo.
Gracias Gloria. Por todo.
Hace apenas unos minutos, Florencia publicó su primer post en su nuevo blog.
El tiempo pasa muy rápido. Hace poco aprendía a caminar. Ahora terminó primer grado, lee muy bien, está aprendiendo a escribir y aritmética básica.
Aprovechando la desaparición de mi blog anterior, y ante la disyuntiva de empezar de nuevo o recuperarlo, Flor insistió en que quería uno para ella. De este modo tomamos la decisión de limpiar todo y comenzar desde cero, acompañanado la nueva iniciativa de Flor.
Y aquí está ella también, ahora con su blog.
Algo pasó. No sé qué fue.
Mi blog, y el de Marisa, desaparecieron del servidor. Seguramente, a partir de algunos backups que tengo y la generosa predisposición de amigos podría recuperarlos.
Sin embargo, creo que es un buen momento para empezar desde cero un nuevo blog. Con otro motor, el flamante WordPress 2.7, una nueva estética minimalista, y el entusiasmo renovado por publicar.
Es una buena oportunidad para retomar la exploración de este medio de comunicación con familiares, amigos y visitantes ocasionales.
Bienvenidos a todos, una vez más.